No sólo curan los médicos.

Una medicina que no falla es la ilusión, y más si nuestros pacientes son niños. Así lo han sabido ver en el Hospital Municipal de Río de Janeiro, donde el escáner ha pasado de ser un temible agujero negro a un amigable submarino para viajar por el fondo marino. Antes los más pequeños necesitaban sedacción, hasta en un 50% de los casos, ahora esa cifra se ha reducido drásticamente.

La ilusión y la imaginación han sustituido al miedo y a la frialdad. Y para estos pequeños pacientes el Hospital en el que tienen que pasar varias horas o días, un lugar mucho más cercano y humano.

Un parque abierto 24 horas al día.
Un parque abierto 24 horas al día.

Al igual que la sala de espera del Hospital para Niños de Columbus (EE UU), donde la sala de espera se ha convertido en un parque abierto  todo el día, donde las horas pasan de «otra manera» para padres e hijos.

El blanco y gris da paso a un mundo de color.
El blanco y gris da paso a un mundo de color.

O como en el Royal Hospital de Londres, donde simplemente cambiando el color de las cortinas de separación entre camas, hemos conseguido que el blanco dé paso a un mundo lleno de color que nos recuerda lo que podremos disfrutar en cuanto salgamos del Hospital.

Estos son tres sencillos ejemplos de cómo nuestro estado de ánimo puede cambiar por el mero hecho de sentirnos más a gusto con el espacio que padecemos (como pacientes) y de esta manera ayudar a  potenciar nuestra terapia de recuperación. Un BC en que nuestra Marca es la ilusión, la alegría y las ganas de vivir.